El 12 de la plaza Vendôme, corazón y joyero de Chaumet

El alma de Chaumet trasciende los muros de este palacete desde 1907. Edificado bajo Luis XVI, el lugar abrigaba ya grandes historias. Mansart, que firma su fachada, dejo allí su impronta arquitectónica: claridad, sutileza, rigor y abundancia de imaginación.  En el piso superior, el gran salón del siglo XVIII, declarado monumento histórico en 1927, nos remite a un espacio suspendido en el tiempo gracias a un creativo juego de simetría y perspectivas. Frédéric Chopin compuso e interpretó bajo los frisos de este salón en el ocaso de su vida... Un segundo salón contiguo expone unos 150 delicados modelos de diademas y joyas de alpaca para adornar la cabeza. Princesas altivas, princesas distantes, princesas que giran sobre sí mismas, detrás de estas piezas excepcionales se esconde un mundo de poder y de magia. Colgado de uno de sus muros, también encontramos un retrato pintado por Robert Lefèvre y adquirido por Chaumet en 1975 de la emperatriz Marie-Louise, primera soberana del extenso linaje de princesas que conocerá la Casa Chaumet. Este cuadro la representa con joyas creadas por Marie-Étienne Nitot, fundador de esta casa de alta joyería que en la actualidad atesora en sus archivos más de dos siglos de creaciones. La historia de Francia y la historia de la joyería corren paralelas en Chaumet. Aún más, los nombres de los grandes de Francia y de otros lugares se suceden en los libros de facturas desde 1780 a nuestros días. Unas puertas más allá, en el lado opuesto de este salón de las diademas, el tercer espacio dedicado a la alta joyería fue revisado por Jean-Michel Wilmotte en 2004 aprovechando la reorganización como joyero contemporáneo de la tienda emblemática de la casa, en el piso inferior. Las boiseries de época combinan de maravilla con las esencias actuales, de modo que pasado y presente forman un todo entre estas paredes. Con la perspectiva de la columna Vendôme, se perfila aquí el espíritu de una gran casa de transmisión.   

Pictures

Chaumet