Nitot, el fundador, joyero de Napoléon (1780-1814)

Tras haber colaborado con Aubert, joyero de la reina María Antonieta y haber abierto su propia tienda, el fundador de Chaumet, Marie-Etienne Nitot, se hizo rápidamente con una clientela aristocrática.  Pero es en realidad a partir de 1802 cuando adquiere todo su renombre al convertirse en joyero particular de Napoleón. La afición de Napoleón por las joyas es una cuestión política: deben representar los símbolos del poder y del fausto de la época imperial. Nitot materializa así la espada consular en la que hace engastar el diamante más bello de la corona de Francia, el famoso Regente, con un peso de 140 quilates, que se expone en la actualidad en el Museo del Louvre. Dos años más tarde serán las alhajas de la consagración realizadas para «La Coronación» y más tarde, la espada imperial.
Para Joséphine, cuyo gusto seguramente le permitía todas las excentricidades, crea joyas sentimentales y audaces; para Marie-Louise realiza los más suntuarios ajuares de joyas, como el ajuar de boda de la emperatriz Marie-Louise que en la actualidad se expone en los salones históricos del 12 de la plaza Vendôme, o el collar de diamantes regalo del emperador con ocasión del nacimiento de su hijo, proclamado rey de Roma.
La sucesión de los Nitot, padre e hijo, quedará garantizada por talentosos maestros de taller: Fossin, Morel y Chaumet. 

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Chaumet