Un joyero confidente. Así es como le gusta definirse a Chaumet. Así, muchos clientes de la Casa vienen desde hace casi 230 años a relatar sus historias en la intimidad de nuestros salones o a confiar sus aspiraciones con el propósito de desarrollar con los maestros joyeros joyas únicas que serían alternativamente relicarios o heraldos de las mismas. En Chaumet, cada pieza tiene estilo, pero sobre todo sentido. Es en el origen de la casa y, particularmente, en la obra de su fundador en donde arraiga lo que se ha dado en llamar una semiótica Chaumet. Semiótica puesto que cuando Marie-Etienne Nitot crea sus primeras alhajas para Napoléon, se trata, ni más ni menos, de contribuir a ayudar al joven emperador a poner en escena una nueva liturgia del poder. Emblemas del poder del imperio y del de su amo, las joyas de la consagración traman una verdadera estrategia de impacto. De este modo, Chaumet se convierte, y seguirá siendo, el joyero de la diadema, la joya maestra «que atrae la mirada a la parte superior del rostro y se convierte entonces en un signo de autoridad y de presencia». La diadema de Bourbon Parme, realizada en 1915, sigue siendo de cualquier manera uno de los principales emblemas de la Casa. La pauta está marcada: Chaumet narrará hermosas y grandes historias con sus creaciones. Cada pieza será portadora de un importante mensaje íntimo que desgranará una delicada gramática de piedras preciosas y metales raros. Esta sintaxis sutil y sofisticada que hace de cada pieza un símbolo de los sentimientos más poderosos, se expresa de mil maneras. La colección ABC es un ejemplo emblemático de ello. Regresando a la tradición de las joyas acrósticas iniciada por la emperatriz Joséphine, es una colección de piezas únicas porque se pueden personalizar. 26 gemas, tantas como las letras del alfabeto, permiten a los clientes de la Casa componer brazaletes, colgantes o sortijas que representan el mensaje de su elección para toda la eternidad. Por su parte, la colección Liens proclama un lazo profundo, ya sea amoroso, familiar o, por qué no, amistoso.La colección «Attrape-moi... si tu m’aimes» es una oda a los juegos de un amor que comienza. La araña tejiendo su tela como evocando el amor que se construye y la abeja, ingenua y huidiza, que no huye sin embargo en cuanto que la piedra central, luminosa e intensa, simboliza el sentimiento amoroso. Por Ultimo, las joyas de la colección Grand Frisson describen, gracias al estallido de sus colores, a su construcción y a la combinación de las dos piedras centrales, la intensidad de un amor naciente, la magia de un flechazo. Ciertamente, una joya Chaumet es algo más que piedra y metal: cada pieza es a porfía una novela, un poema, un tratado a mayor gloria de los sentimientos más nobles.