Diadema Forever

La diadema, símbolo de gran importancia en el seno de Chaumet, perpetúa el pasado legendario de una Casa asociada desde su creación a las más altas esferas del poder y encarna una femineidad mágica y universal muy apreciada por Chaumet: la princesa. Son más de 2.000 las diademas realizadas por Chaumet desde 1780. La competencia profesional de Chaumet comienza a consolidarse con uno de los más ilustres clientes de joyería, Napoleón Bonaparte. Proclamado emperador, Napoleón desea restablecer los fastos de la Corte para asentar su autoridad ante todos. La diadema, atributo del poder en la Roma imperial, suscita inmediatamente su interés. Napoleón encarga a su joyero habitual, Marie-Etienne Nitot, fundador de Chaumet, joyas cuya función es la de distinguir a la familia imperial de la multitud que acude a los grandes acontecimientos. El 2 de diciembre de 1804, día de su coronación, la Emperatriz Josefina luce un atavío que incluye una diadema, adorno inmediatamente adoptado por las damas de la Corte y más adelante por la emperatriz María Luisa. ¡La moda está lanzada!En oro, perlas y piedras preciosas, los modelos de la época ponen de relieve el brillo de los diamantes que resplandecen bajo la luz de las arañas y atraen las miradas hacia las cabezas. Desde las joyas napoleónicas hasta las creaciones del siglo XXI, los sucesores de Nitot perpetúan esta tradición joyera. Símbolo de la joyería romántica, la Casa Chaumet logra un enorme éxito con diademas y tiaras de estilo naturalista. Guirnaldas de flores, hojas y frutos realizadas con gemas de colores, ramilletes de plumas y espigas y nudos entrelazados adornan las cabezas de la aristocracia europea y de las ricas americanas fascinadas por el gusto parisino. Algunas poseen varios adornos para el pelo transformables y cada recepción es un pretexto para el lucimiento de joyas que deslumbran a los cronistas de la época. En la Belle Époque, diademas y penachos, considerados un emblema social tanto como un accesorio de moda, constituyen una parte importante de la actividad de la Casa dirigida por Joseph Chaumet, maestro del gran estilo. Las piezas, más ligeras, reflejan los descubrimientos y las evoluciones del siglo. Los penachos van en consonancia con la nueva silueta longilínea y las Valquirias de Wagner inspiran a Chaumet tiaras aladas.Por último, mientras las mujeres llevan los cabellos lacios y cortos, se imponen las tiaras de líneas estilizadas y motivos geométricos, precursoras del Art déco. Heredera de una competencia profesional, basada en sólidos conocimientos especializados, transmitida hasta nuestros días, la Casa Chaumet vuelve a brindar protagonismo a las diademas. Desacralizado, el uso de la diadema excede los marcos convencionales y se presta a nuevos y sorprendentes caprichos lúdicos. Puesto que la moda ratifica su vigencia, Chaumet recrea esta tradición con las expectativas actuales. Cada nueva colección de joyería se completa con un adorno para el pelo. Se crean diademas, tiaras, penachos y broches para el cabello como piezas únicas o en edición limitada. Como suele suceder en la Casa Chaumet, la emoción y el juego amoroso insuflan su carácter sutil a las últimas novedades.

Diadema Forever

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